Emociones y aprendizajes

El aprendizaje del manejo de las emociones comienza en los primeros momentos de la vida y se prolonga a lo largo de la infancia. La relación y los intercambios entre los bebés y sus padres tienen un contenido emocional, que a lo largo de los años van gestando en los pequeños, las bases de su capacidad emocional.

Es esperable que los niños, que han recibido de sus padres en su primera infancia una buena dosis de aprobación y estímulo, tengan éxito en los desafíos de la vida.

Los padres, dice Brazelton, "deben comprender cómo sus actos ayudan a generar la confianza, la curiosidad y el placer de aprender y la comprensión de los límites".

Daniel Goleman, en "La inteligencia emocional", dice que la primera oportunidad para dar forma a los ingredientes de la inteligencia emocionalson los primeros años de vida, aunque estas capacidades continúan formándose a través de los años de la escuela. Las capacidades emocionales que los niños adquieren en años posteriores se construyen sobre esos primeros años. Y estas capacidades son la base esencial de todo aprendizaje. Un informe del Centro Nacional para Programas Clínicos Infantiles, señala que el éxito escolar no se pronostica a través del caudal de hechos o por la precoz habilidad de leer, sino por parámetros emocionales y sociales: ser seguro de sí mismos y mostrarse interesado; saber qué tipo de conducta es la esperada y cómo dominar el impulso de portarse mal; ser capaz de esperar, seguir instrucciones, recurrir a los maestros en busca de ayuda y expresar las propias necesidades al relacionarse con otros chicos.

La buena disposición de un niño para la escuela depende del mas básico de todos los conocimientos, de cómo aprender y existen siete ingredientes claves:
  • confianza
  • curiosidad
  • intencionalidad
  • autocontrol
  • relación (capacidad de comprometerse)
  • comunicación
  • cooperatividad

Los padres y los maestros, que atienden al niño en las primeras etapas de su vida, deben saber que con sus cuidados, respuestas y atenciones están generando la particular disposición básica del pequeño con respecto a la vida. Los docentes, más allá de los programas escolares, tienen la oportunidad dentro y fuera de la clase de ayudar a los niños a transformar los momentos de crisis personal en lecciones o mensajes que generen aptitudes emocionales.
Debemos recordar que tanto los padres como los maestros, no sólo enseñan, a través de lo que dicen, sino también a través de los modelos que ofrecen.

Prof. Cristina Bravo
(Directora)
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